Cuando te pregunté si querías calabaza, no me esperaba que me respondieses de este modo.
No me seas avariciosa, que por aquí también tenemos otro dicho "La avaricia rompió el saco". Ahora en serio, gracias por arrancarme la sonrisa después de un duro día de trabajo.
Dile a Práxedes que levante esos ánimos, que dentro de todo ahora mismo se está mejor en casita que por la calle, con el frío y el viento que hace. Recuerdale, por favor, que no todos somos iguales. Y tú piensa que dentro de dieciocho meses tu hermano puede volver a intentarlo por estas tierras.
Para tu catarro, una receta Belga. Una taza de buen vino caliente con canela y una pizca de nuez moscada, con ralladura de limón y de naranja, un par de clavos de especia y azucar o miel. Mano de santo, te lo aseguro.