
Te pido perdón por haber estado toda la mañana dando vueltas por casa mientras limpiabas.
La abdicación real me ha tenido frente a la tele, el ordenador y el ipad (en función de por donde limpiabas) esperando que se hablase de república, pero las esperanzas han sido vanas.
Te he comprado el aguafuerte, la lejía y el lavavajillas. Se me han olvidado los polvos para la lavadora. No te preocupes, ya me haré cargo yo de la colada.