** Notas a Celia **

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Este blog es un sentido homenaje a todas aquellas mujeres que realizan las tareas domésticas en nuestros hogares cuando por las prisas, el trabajo, o el motivo que sea no podemos hacerlo nosotros. Esas mujeres a las que en muchas ocasiones apenas vemos y con las que nos acabamos comunicando, en el mejor de los casos, mediante notas

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miércoles, 6 de octubre de 2010



Querida Celia:

Una vez más la realidad supera la ficción. Anoche me las prometía muy felices delante del primer plato de sopa humeante del otoño cuando sonó el timbre de casa. Al abrir la puerta, cual no fue mi sorpresa al encontrarme con la plana mayor de los testigos de Jehová de mi pueblo delante de mi puerta. En primera instancia pensé que les iba a cerrar la puerta en las narices tal y como había hecho en anteriores ocasiones cuando vivía en el pueblo, pero no tardaron nada en llamarme por mi nombre y decir que tenían un problema "muy muy pero que muy grave" y que habían venido porque alguien les dijo que yo podía aconsejarles.

Mientras mentalmente me acordaba de la familia de quien les hubiera dicho donde vivía intenté sonsacarles pero no me quisieron decir quien había sido (espero que no fueras tú). Llegado el momento tengo que decir en su defensa que son todos hermanos, hijos del pastor de cabras del pueblo y que creo que nunca han conseguido destacar académicamente.

Empezaron diciéndome que ellos no tenían dinero y yo les contesté automáticamente que si dinero era lo que buscaban lo tenían claro, a lo que se hicieron los ofendidos y me dijeron que por favor les dejase acabar porque, insistieron, tenían "un problema muy muy pero que muy grave". Resulta que el alguien que les había dicho donde vivía les dijo también que yo sé de abogados y ellos lo que necesitaban era un abogado para poner una denuncia porque no podían dejar pasar más tiempo. Lo que querían era que yo les recomendara un abogado barato, por lo que les dije que si tan grave era su problema se fueran al turno de oficio.

Es toda una estampa el contraste entre esas pieles curtidas por el sol y las manos blanquecinas de la cal con los trajes y corbatas que suelen usar cuando van de visita casa por casa.

Como me insistían tanto en que les recomendara un abogado, finalmente me atreví a hacer la pregunta: ¿Qué problema tenéis? depende del tipo de problema os tendrá que atender un tipo de abogado u otro (civil, penal...). Cuando me dieron la respuesta tuve que hacer un gran esfuerzo por no explotar a reír en su cara. Cuando se fueron de casa me dio tal ataque de risa que estuve quizá media hora sin parar de carcajearme.

-Nos están robando- Me dijo el que hacía de portavoz del grupo.- Nosotros en el templo tenemos un ordenador con conexión a internet y alguien nos roba el Wifi. Llamamos a la compañía porque no nos iba bien el internet y nos enviaron a un hombre que lo estuvo mirando todo y nos dijo eso, que nos están robando el Wifi. Como entenderás, nosotros somos personas temerosas de dios, pero no podemos dejar que nos roben y eso tenemos que denunciarlo. Además, tiene que ser el del chalet de al lado, que es el único que tenemos cerca.

Intenté hablarles de ponerle clave a la conexión de la iglesia pero de ningún modo quisieron pasar por ahí: -Nosotros pagamos el wifi y no podemos dejar que nos roben- Así que finalmente les dije que no sabía si algún abogado les ayudaría a demandar al vecino, sin pruebas, por robarle el wifi a la iglesia y que se me estaba enfriando la cena.

¿Qué te parece? A todo esto ¿Eres creyente?

4 comentarios:

fonsilleda dijo...

¡Qué cosas!, fantástica anécdota queridiño, estupenda de verdad.
Pero ¿ha salido de tu cerebro calenturiento o la tenemos que leer como algo que realmente ha sucedido?.
De todas maneras, gracias por la sonrisa, al margen de las creencias.
Bicos.

Anna Bahena. dijo...

jajajaja buenisimo!!!! pero, yo les hubiera dicho que eso del robo wifi, tambien puede ser una causa de colaboración a los hermanos ajajaja

Es hasta inocente la historia. Sin palabras... Gracias por la sonrisota que me sacaste.

Anna.

La signora dijo...

Vuelvo a andar cierto caminos mi querido Caminante, que me han traído hasta aquí.

Saludos afectuosos del otro lado del océano.

Froiliuba dijo...

que bueno eh jajaja
me gusto el texto
muy bien un relato dentro de Celia , buen cambio