** Notas a Celia **

* * * * *


Este blog es un sentido homenaje a todas aquellas mujeres que realizan las tareas domésticas en nuestros hogares cuando por las prisas, el trabajo, o el motivo que sea no podemos hacerlo nosotros. Esas mujeres a las que en muchas ocasiones apenas vemos y con las que nos acabamos comunicando, en el mejor de los casos, mediante notas

. . . .

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Querida Celia

Gracias por aceptar el trabajo y las condiciones. No sabes la inmensa alegría que me produce saber que de nuevo vas a estar aquí.

Dicen que más vale prevenir que curar. Tú que siempre te habías quejado del inmenso armario que recorre el pasillo de punta a punta y ahora puedes ver la razón por la que lo dejé cuando compré el piso. Tuve un médico, lo tengo hasta finales de mes, cuando se jubila, que siempre me decía que si no podía andar con los pies tendría que andar con las manos. La estrechez del pasillo me permite poder desplazarme con relativa facilidad por casi todo el piso haciendo fuerza con los hombros y la pierna buena.

Cuando bajo a la calle parezco todo un anciano, todo el día con la silla y la mantita sobre las piernas, tomando el sol como los lagartos y con ciertas rutinas adquiridas, como la de tomar el café en el bar de la urbanización o bajar a media tarde a hablar con los ancianos del barrio.

Ayer no pude estar en Barcelona. Me hubiera gustado ir pero me negué a ir en plan Ron Kovic (nacido el 4 de julio) con la silla y dando gritos. Me conformé con crear una situación surrealista cuando puse en casa "Els segadors", el himno de Catalunya, y un vecino hebrio empezó a gritarme desde la calle acerca de la soberanía española y la maldad del nacionalismo catalán. Ojalá realmente cambie algo a partir de hoy, aunque sé que es una quimera. Más de 1.500.000 personas en una manifestación pacífica son realmente un clamor popular.

También he sabido por los periódicos que vuestra manifestación fue tumultuosa. Tú y yo tenemos que hablar. Cuando hace unos años iba a la ofrenda a Allende con vosotros apenas llegabamos a las 50 personas entre catalanes y chilenos. ¿De donde han salido en tan poco tiempo 1250 chilenos en toda la provincia y cómo conseguisteis finalmente poneros de acuerdo para acudir en tropel a la ofrenda? Una ofrenda de este calibre también tuvo que ser espectacular.

Perdona, he visto que en la lista de cosas a comprar me pides una escoba. ¿Qué le pasa a la que hay en casa? A mí no me ha parecido que esté deteriorada!

3 comentarios:

Verónica dijo...

Si algo no me esperaba era la vuelta de Celia... Conocí el blog por casualidad y decir que me encantó es quedarse muy cortos. Leer esas sencillas notas para Celia inspiraba un sentimiento tan cálido, tan hogareño, no sé cómo explicarlo, pero me alegro de que Celia esté de nuevo aquí. Por otra parte, me entristece el motivo y, aunque no te conozco, deseo de todo corazón que tu salud mejore pronto.

Un saludo,
Verónica

Verónica dijo...

Sí, soy yo, la Verónica de "Nuestro mundo genial", un blog compartido que a veces pasa algún tiempo sin novedades, pero al que tengo un especial cariño... A veces es complicado mantener al día toda la "maquinaria" que uno va teniendo en Internet, ¿no crees?

Muchas gracias a ti por tu respuesta. Y sí, será todo un honor si un día veo que mi nombre aparece por aquí.

Mi pequeña historia de cómo "conocí" a Celia: ¿Sabes el enlace "Siguiente blog" en la parte superior de los blogs de Blogger? Pues a veces (cuando tengo mucho tiempo libre), descubro nuevos blogs de esa manera, dando a "Siguiente", "Siguiente", he llegado a algunos blogs interesantes y "Notas a Celia" fue uno de ellos. Normalmente con un vistazo ya sé si me gustará o no, y en este caso, con sólo leer unas líneas, me "enganchó".

Como parecía que Celia ya no estaba por aquí, pues fui leyendo las notas desde el principio cuando tenía algún ratito.

Mucho ánimo y suerte en todo. Saludos,
Verónica

¡Visitaré al Afilador! :)

Tu.incondicional dijo...

Gracias por regresar a este rinconcito.

Estoy fascinada con la imagen de ti en la silla, describiéndote como un lagarto. Me dieron ganas de ir a buscarte para acariciar al lagarto, extraño.
Mientras Celia no quiera la escoba para viajar, no te preocupes, tal vez si necesita reemplazar la antigua.