** Notas a Celia **

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Este blog es un sentido homenaje a todas aquellas mujeres que realizan las tareas domésticas en nuestros hogares cuando por las prisas, el trabajo, o el motivo que sea no podemos hacerlo nosotros. Esas mujeres a las que en muchas ocasiones apenas vemos y con las que nos acabamos comunicando, en el mejor de los casos, mediante notas

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jueves, 29 de enero de 2009

Pintura de Maite Piñero
Querida Celia

Me alegro de que las aguas vuelvan a su cauce.

Dejo junto a la fregadera un poco de lechuga con unas gotitas de lejía para la ensalada del medio día. No me la muevas de sitio, por favor.

El otro día me enternecí en el café de enfrente de tu casa. Entró un mocoso de unos cinco o seis años, de esos como tú, del otro lado del charco, piel oscura y cabello aún más negro. Dejó la mochila en el suelo y se quedó mirando al camarero. Éste estaba bebiendo conmigo, como cada día después del trabajo, y me dijo que hacía unos días que el chaval iba allí y se lo quedaba mirando y que le resultaba imposible no darle un croissant o un pequeño bocadillo y servirle un vaso de leche caliente.
Era tal la cara de felicidad del niño ante esos manjares, me resulta tan terrible ver que todavía existe ese tipo de pobreza entre nosotros que se supone que somos un país avanzado...

3 comentarios:

Zoe dijo...

Si miramos siempre la hay, ahora se puede ver mejor y más, desgraciadamente. No hay peor cosa que ver los ojos de la infancia llenos de hambre y necesidad...

Me alegra que las aguas vuelvan a su cauce, al menos por aquí...

Besos a Celia y a tí.

Dante dijo...

Asi está la humanidad, Eduard. Afortunadamente, en tu país hay todavía alguien que se conduele y le da un vaso de leche y algo de comer. En otras geografías, los echan a la calle. Es la dura realidad que se vive a nivel mundial con el hambre y los chicos. Un abrazo, hermano.

fonsilleda dijo...

Me alegro de veros de nuevo comunicándonos por medio de estas notas.
Y que sigan.